Lucha interna


Nada mejor que fingir que estás bien, cuando en verdad estas como la mierda, así que te sientes desolado, pero no eres tan valiente para expresarlo.

Deseas gritar, caer en el abismo y sientes que te ahogas, que te falta el aire, que el dolor en tu pecho es abrumador, y que tus fuerzas se desvanecen.

La desesperación te consume; las uñas anhelan desgarrar la piel y ver salir sangre. Ojalá alguien pudiera percibir el grito de auxilio con la mirada, pero el sentimiento de cobardía es demasiado para hablar o poner fin a esto.

Los pensamientos son tan oscuros como la muerte, y la ansiedad te devora. La idea de querer estar solo y, al mismo tiempo, acompañado es aterradora, pero la descartas porque no deseas preocupar a nadie.

Sonríes por fuera mientras solo deseas llorar, sintiendo que algo se marchita en tu interior. El cansancio se acumula cada vez más, haciendo que todo pierda significado.

Es un dolor y un vacío persistente que solo puedes liberar en la oscuridad de la noche, temiendo ser visto, sintiendo la soledad en su máxima expresión.

Al final, te rindes, sin saber qué está mal en ti, sintiendo que, en lugar de mejorar, simplemente te hundes más. Pero la vida es cruel, y lo más sencillo siempre será fingir que todo está bien.



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