Verdades secretas
Nuestras miradas lo saben al vernos, tu cuerpo lo expresa cada vez que nos rosamos, tus labios lo saben cada vez que los tocas con tu lengua.
Las indirectas sublimes cuando estamos con desconocidos o gente a nuestro alrededor, nos encontramos sin querer y fue una tentación del infierno que no resistimos.
El deseo fue demasiado intenso para cuestionarnos lo que hacíamos, calmamos nuestra sed y llenamos el vacío que nos consumía a pesar de tenerlo todo.
Pensamientos lascivos, besos pecaminosos y sonrisas perversas, la cama estaba llena de malas intenciones y de muy buenas ideas.
El éxtasis que me provocabas era como tocar el cielo, sabías a libertad, locura, pasión y sexo.
Puede que fueras fuego, pero yo era la cerilla que deseabas y deseas, por eso somos pecado, lo inmoral y lo insano que, aunque no sea correcto, nos encanta quemarnos juntos.
Buscabas un ángel que te satisficiera para desbloquear tus fantasías favoritas, pero despertaste un demonio con muchas ganas de comer.

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