Un día no tan bueno
Te despiertas con la esperanza de que el día será bueno y, al principio, parece que lo es. Sin embargo, la realidad tiende a ser más poderosa que tus deseos, ya que siempre habrá algo nuevo que enfrentar, problemas por resolver que te angustian y que se acumulan en tu mente.
A veces, sientes que estás a punto de estallar; tiendes a preocuparte en exceso por las situaciones que surgen. En algún momento, despiertas anhelando que no haya ningún problema que te afecte nuevamente. Te sientes demasiado sensible, maldices por ser así, pero no puedes evitarlo; simplemente no puedes y eso te frustra, porque eres consciente de que las cosas podrían cambiar si no te afectara tanto todo.
Sin embargo, has enfrentado tantas dificultades en la vida que te lleva a reflexionar sobre cómo logras sobrellevar tantas catástrofes. Te preguntas por qué todo es tan complicado, pero conoces la respuesta y te consuelas al pensar que hay personas en peores situaciones que tú. Te sientes un poco mejor solo porque sabes que no podrías soportar tanta desgracia.
Sigues con tu día monótono; tu padre no se da cuenta, como siempre, porque está demasiado ocupado. Desearías que todo fuera diferente, que la normalidad regresara, pero la vida no siempre se ajusta a nuestras expectativas. El tiempo avanza lentamente, y sientes su peso; te sientes cansado y luchas porque no quieres que nada te derrumbe. Quieres ser fuerte y transformar un mal día en uno bueno.
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