Sentimiento de soledad

A veces te sientes solo, pero ¿Qué significa eso si tienes personas a tu alrededor dispuestas a acompañarte y con quienes puedes hablar de lo que desees? Entonces, no se trata de una soledad común. Reflexionas sobre qué te hace sentir así y por qué no logras encontrarte a ti mismo, lo que te impide concentrarte y te lleva a mantenerte serio todo el día. Te preguntas: “¿Por qué, demonios, me siento solo?”, pero eres consciente de ese vacío, de ese frío que te envuelve por las noches y te roba la paz.

No te sientes a gusto contigo mismo y te das cuenta de que muchas cosas han cambiado últimamente. Cada vez que creces, parece que asumes una carga mayor, y la verdad es que no sabes si estás listo para ello; te asusta la posibilidad de que todo salga mal. Sientes angustias que no compartes, y te cuestionas cómo será tu vida en unos años, analizando cada detalle y preguntándote si serás lo suficientemente responsable para alcanzar tus metas. No comprendes por qué te preocupas tanto por situaciones que aún no han ocurrido, y, a pesar de eso, mantienes una chispa de optimismo porque anhelas lograr muchos objetivos, aunque no sabes por dónde comenzar. Observas cómo otros avanzan mientras tú pareces estancado; aunque esto no te molesta, te hace pensar que estás en pausa.

Cierras los ojos y sonríes, pero esa maldita soledad sigue acechándote y hace que tu corazón sufra. Tu mejor amiga se ha ido y no deseas hablar con nadie más. Te sientes tonto, ya que sabes cómo superar esto sin derramar lágrimas, pero te ahogas en un vaso de agua y no ves otra salida que encerrarte en ti mismo, esperando que alguien venga a rescatarte, cuando en realidad eres tú quien puede ayudar. Comprendes que la soledad no es tu enemigo.

 



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