La agonía de la ira


Esa ira que te consume, que provoca que odies a todos sin saber por qué, esa ira que te lleva a pensar en cosas negativas, sucias e innombrables, ideas retorcidas que te hacen sentir como la peor persona del mundo. Esa ira que te atrapa, llena de miedo a liberarla, que te hace llorar porque no sabes cómo manejarla. Esa ira que te atormenta, simplemente por sentir cosas que no puedes explicar, que te lleva a desear cortarte las venas para no sentir dolor, esa que te hace sentir solo entre miles de personas, llevándote a preguntarte: "¿y si las cosas fueran diferentes?", si solo no fueras tan débil, si solo pudieras desaparecer.

Si tan solo pudieras complacer a todos y no sentirte tan miserable, esa ira que oscurece tu corazón y que tratas de evitar para no ensombrecer tu vida. Esa ira que no deseas sentir, pero no sabes cómo escapar de ella; solo anhelas desvanecerte y acabar con ese sentimiento. Así que, a veces, prefieres hacerte daño antes que lidiar con la rabia y la impotencia, esa ira que quieres gritar, pero sabes que no puedes. Al final, lo único que haces es llorar, dejándote invadir por la tristeza, eligiendo un sentimiento por otro.



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