Anhelo

Hace rato que te miro, pero tú me miras también y siento curiosidad: ¿Qué esconden esos ojos? ¿Qué hay detrás de esa ropa? Quiero saber si eres tan inocente como te ves o simplemente eres alguien reservada que cambia cuando la posee la lujuria.

A veces te imagino a mi lado, un día que por fin hablamos y desatamos lo que deseamos. Me pregunto si te dejarías hacer lo que quisiera o me rechazarías para solo volver a verme como un conocido.

Por eso te admiro de lejos, soy silencioso y espero el momento en que nuestros ojos se encuentren y lo digan todo, que su reflejo muestre el fuego vivaz que siento al verte y me correspondas con una sonrisa lasciva.

Anhelo el momento en que me des tu consentimiento para comer tus delicados pétalos, tan rico que tu boca sentiría celos, beber el agua de tu río cuando tus piernas flaquean y perder mi lengua en cada rincón de tu cuerpo.

Quiero memorizar a qué saben tus labios, deleitarme con su suavidad, probarlos hasta que me canse y escuchar los increíbles gemidos que salen de ellos, siendo música para mis oídos y deleite para mi cuerpo.

Tal vez algún día nos olvidemos de las reglas y nos dejemos llevar por nuestros impulsos. Me encantaría llenarte para que olvidaras lo que significa sentirse vacía, adorarte en privado y que conozcas cómo se trata a una diosa.

Así que espero el momento y lugar perfecto en que la tensión estalle, donde no puedas decir que no y me permitas hacer locuras, encenderte con mi infierno para que sientas todo con intensidad hasta que al final no nos quede más remedio que repetir.

 



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