Alma rota


El alma se rompe como cuando un cristal cae y es tan doloroso como cuando pierdes algo muy querido. El sentimiento de fracaso e impotencia siempre están presentes, los días se hacen más largos y las noches más profundas. Todo cambia y nada se siente igual, quieres desaparecer; la oscuridad cada vez es más tentadora.

El no salir nunca de tu habitación es mejor que enfrentar la maldita realidad. Nunca has aceptado bien el fracaso y te sientes inútil, como la mierda. Quieres gritar, pero no puedes; quieres llorar, pero estás cansada de esa debilidad que no resuelve nada. Quieres infringirte dolor, anhelas ver la sangre de tus venas, esa necesidad de sentir el dolor en una parte que no sea tu pecho, simplemente un desahogo que no te haga pensar en más nada.

Quisieras curar tus heridas, apagar tus miedos, ya que tu alma grita por ayuda, por una luz que no sabe en qué momento se apagó. Quiere un momento de paz donde los recuerdos no se vuelven un tormento. En los últimos años, el cuerpo se ha agotado de luchar contra sus demonios. Siempre ha tratado de ser perfecto, pero es una maldita mentira. Hay tantas mentiras y errores guardados que se vuelven locos por salir y mostrarle al mundo la cara de la hipocresía.

Entonces, cuando el alma se rompe, no le encuentras sentido a nada. No tienes propósito; los momentos felices se convierten en banalidades, pues ya no les das importancia y, aun así, son una gran distracción a la miseria que sientes.

Siempre trataste de ser buena, pero cada vez más tienes el pensamiento de cómo sería probar la maldad y hacer cosas perversas. Simplemente dejarte llevar y convertirte en la mierda para emparejar lo que sientes, permitir que los pensamientos quiebren tu cabeza, pues la soledad es una gran compañera en las noches de insomnio.

Tantas cosas que cambian al quebrarse un alma tan sensible que se supone que con el tiempo se volvió fuerte, que con todas las situaciones difíciles, por decirlo así, pero solo fueron una carga, un dolor más a la pobre alma que se fue apagando con tanta mierda que tuvo que soportar. Y llegará un detonante que destruirá todo lo bueno que queda. Quién sabe si el cuerpo sobreviva, pues el corazón es frágil; sin embargo, no es algo que importe porque todos tienen un final. Tal vez el mío sea un poco dramático o tal vez no sea nada.



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