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Confidente de tu alma

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Háblame de lo que no le hablas a nadie, quiero escucharte, ser el primero a quien le cuentas. Quiero oír tu voz hasta que tus labios se humedezcan y se nos dé la medianoche. Cuéntame tus secretos, quiero ser ese a quien le confías tus pensamientos, proyectos y metas. Quiero ser tu confidente y amigo más cercano. Háblame de lo que te da miedo decir en voz alta, cuéntame lo que te duele y prometo no juzgar, solo comprenderte, ayudarte a afrontarlos o defenderte de ellos. Cuéntame lo que quieras y lo atesoraré hasta el final de mis días. Quiero ser tu diario al que le dices todo y conocer más de ti para que nunca sientas la soledad de nuevo. Háblame sin temor a nada y estaré aquí para oír o leer lo que tengas que decir y así responder a todas tus preguntas, descifraré todos tus misterios y los haré míos. Porque simplemente quiero ser tu cómplice, esa persona que algún día consideres importante, formando una conexión tan inmensa que al final no tengas que hablar porque ya lo sé y será tan ...

Amor en peligro de extinción

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Hablando de amores y otros vicios tan duros como una borrachera, la cruda verdad es que el amor se ha convertido en un concepto burdo que, con los años, se ha marchitado, por no decir desvanecido. Entonces se anhela como una fantasía o algo difícil de obtener, al menos de la manera tradicional, pues en la actualidad pocos saben lo que es verdaderamente el amor, porque muchas veces se confunde con cariño, costumbre o apego. Al mirar las parejas de ahora, si bien hay unos romances bonitos, hay otros que no se entiende por qué están juntos. Las relaciones cada vez son más complicadas, tóxicas y nadie tiene paciencia; pareciera que se juntan por ocio o dependencia emocional, pero no duran lo suficiente para saber si vale la pena. El amor, como era antes, está en peligro de extinción, esos que duran años, que son detallistas, empáticos y a prueba de bala, ese sentimiento que hace que, por más molesta, distanciada y ocupada que esté la persona, se siga queriendo. Se lucha por la relación, pe...

Expectativa vs Rebelión

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Los seres humanos, por su propia naturaleza, somos prisioneros de una sociedad que impone reglas para reprimir nuestra verdadera esencia. Desde una edad temprana, nos educan con la idea de crecer, estudiar, obtener un título, trabajar hasta que la ley nos permita descansar con una pensión "aceptable". La realidad es que alcanzar la adultez se convierte en un símbolo nostálgico que nos recuerda que debemos actuar por nosotros mismos, pero no necesariamente en lo que realmente nos apasiona. Así, la presión del gobierno para que trabajemos hasta el agotamiento y paguemos impuestos se suma a la de nuestra familia. Esos seres queridos que desean lo mejor para nosotros, al intentar que lleguemos alto, crean un punto de ebullición al buscar la perfección, ya que siempre esperan mucho de nosotros. Esta presión es aún mayor para aquellos que se destacan en los estudios o en deportes y disciplinas que prometen un futuro brillante. Esta presión provoca miedo al fracaso, empujándonos a e...

A escondidas

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  Nunca disfruté jugar a las escondidas, pero ahora solo me encuentro en un constante escondite. Me escondo para que nadie me vea, pero también me escondo para evitar preguntas. Me oculto para que nadie me juzgue y me oculto para desaparecer. Me escondo para que nadie me regañe; asimismo, me escondo para no mostrar lo que siento. Me oculto para no ver miradas confusas y me oculto para desahogarme. Me escondo porque me duele; igualmente, me escondo porque me cuesta estar bien. Me oculto porque estoy roto y me oculto porque no me tienen paciencia. Me escondo para no escuchar palabras que me hieran, así como me escondo para que no me vean llorar. Al final, me escondo porque nadie me entiende y tal vez nunca lo harán. ¿Te ha gustado este artículo? Recuerda darle al botón de seguir en la bandeja para recibir notificaciones y enterarte de nuevos escritos ¡Únete a este viaje de palabras!  

Sin rumbo

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Un día sin más me salí del camino y con ello perdí mi objetivo. Sin rumbo voy, aunque busco una guía que siempre se me escapa cuando estoy cerca. Confuso son mis días y se va mi alegría, perdido en un limbo de pensamientos negativos. Vago sin rumbo buscando algo, pero cuando pienso que lo encuentro, solo es un reflejo. Los días pasan y sigo sin avanzar; la cima cada vez está más lejos. El desespero aumenta, pero solo me acompaña la soledad y la mente solo se pregunta: ¿por qué? Me perdí en el sendero de la cordura y solo encuentro maleza y espinas que me hieren. Sin embargo, a veces quiero salir y otras veces quedarme. El ruido no me deja concentrarme, por ello sigo a la deriva y aun así lucho contra mí mismo a diario. Tal vez en esta oscuridad encuentre un poco de luz o solo sea una prueba para ver cuánto puedo soportar, pero sin un norte el tiempo es más largo. Siento que voy en picada y debo frenar, pues en algún punto chocaré y no podré reponerme. Sin horizonte estoy, sin propósito...